Castro-Urdiales volvió a sonar: así fue un Sonórica 2026 para el recuerdo
Foto by Toni Villen

Hay festivales que simplemente suceden y otros que, edición tras edición, demuestran que han encontrado su lugar. Sonórica pertenece cada vez más a este segundo grupo. La sexta edición del festival volvió a convertir Castro-Urdiales en uno de los grandes puntos de encuentro de la música en directo, reuniendo a más de 25.000 personas durante dos jornadas en las que el indie, el pop y el rock compartieron protagonismo con un ambiente que volvió a ser una de las señas de identidad del evento.
El viernes arrancó con los cántabros Mizmaya, encargados de abrir el recinto jugando en casa, antes de dar paso a una programación que fue creciendo en intensidad a medida que caía la tarde. Niña Polaca protagonizó uno de los primeros estallidos de energía del festival con un concierto convertido en un auténtico karaoke colectivo, mientras que Sexy Zebras revolucionaron al público con uno de los directos más potentes del fin de semana.

También hubo espacio para propuestas más íntimas como la de Paula Mattheus o el pop alternativo de Besmaya, que confirmó el gran momento que atraviesa la banda.
Pero si hubo un nombre que marcó la primera jornada fue Ultraligera. Los madrileños demostraron por qué son una de las bandas con mayor proyección del panorama nacional, ofreciendo un concierto intenso, cargado de guitarras y con una conexión constante con el público que los consolidó como uno de los grandes triunfadores de esta edición.
El sábado comenzó mucho antes de que se abrieran las puertas del recinto. La ya tradicional Matinal Caja Rural de Asturias volvió a llenar la Plaza del Ayuntamiento de música y ambiente festivo, mientras una charanga recorría las calles de Castro-Urdiales llevando el espíritu del festival por toda la ciudad.
Ya por la tarde, el relevo sobre los escenarios lo tomaron artistas como Lori Meyers, que volvieron a demostrar por qué siguen siendo una referencia imprescindible del indie nacional, y Barry B, una de las voces con mayor personalidad de la nueva escena. También dejaron muy buenas sensaciones Malmö 040, que congregó a una de las comunidades de seguidores más entregadas del festival, y bandas como Galerna, Lisasinson, Éxtasis o Yaiza San Martín, reflejando la apuesta de Sonórica por combinar nombres consolidados con proyectos emergentes.
El momento más esperado llegó con Hombres G. La banda repasó más de cuatro décadas de carrera en un concierto donde clásicos como Venezia, El ataque de las chicas cocodrilo o Devuélveme a mi chica transformaron el recinto en un enorme coro intergeneracional. El cierre quedó en manos de Chimo Bayo, que puso el broche final con una sesión tan festiva como nostálgica para despedir una edición que volvió a dejar claro que Sonórica sigue creciendo sin perder su esencia.

Con más de 25.000 asistentes, un cartel que combinó algunos de los nombres más destacados de la escena nacional con artistas emergentes y una ciudad completamente volcada con el festival, Sonórica despide una edición que confirma su consolidación dentro del calendario musical del verano. Ahora solo queda mirar a 2027 y comprobar hasta dónde es capaz de seguir creciendo un festival que, año tras año, continúa haciendo del norte una parada más para los amantes de la música en directo.
Fotos de Toni Villen y Hector Vila.